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viernes, 25 de abril de 2014


No importa lo mucho que lo intente, no he dejado de pensar que éramos el uno para el otro hasta que los dos intervenimos. No creo en el destino, pero, si creyera, diría que estábamos destinados a estar juntos y el exceso de fe nos separó. Nos creímos eso de que "por algo pasan las cosas" y aquí estamos como dos idiotas convenciéndonos de que fue lo mejor.  No importa. Ya es tarde. Te rendiste y me rendí. Esa el verdad. ¿Para qué echarle la culpa a las estrellas? Y ahora ¿qué sigue?

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