Me preocupa el amor que no siento por ti. Me duele en el
centro de mi integridad, pero mi soledad es más fuerte y borra las huellas del
remordimiento. Me preocupan los “te quiero” y “te extraño” que no puedo
responder y el silencio misericordioso
que sigue a tus miradas. Me engaño con mariposas de papel, porque las reales se
escapan de mis manos apenas las vislumbro. Me he llenado de ilusiones artificiales
y me niego a ver la fecha de caducidad, porque es más fácil hacer uso de ellas
que sembrar mis propios miedos y verlos crecer hasta matarme.
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