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jueves, 10 de noviembre de 2011

Se te olvida

Se te olvida que yo sé como es el mundo sin ti.

Que no necesité de tu presencia para saber que el cielo se tiñe rojo durante el ocaso, que la neblina se torna azul o gris independientemente de mi humor y que los arboles susurran incoherencias entre sus ramas siempre que les suelo ignorar.

Se te olvida que antes de ti, yo ya recorría otros caminos.

Se te olvida que yo jamás he dicho que no pueda vivir sin ti. Será difícil lo sé, pero de la única cosa que no puedo prescindir es del aire, el resto son puros sentimentalismos.

Se te olvidó que en el fondo yo seguía siendo yo.

Se te olvidó que yo también se olvidar.

No te estoy amenazando... esto solo es un último aviso.

Si te vas a ir.... ¡vete!

Si te vas a quedar... ¡quédate!

Pero no vivamos a medias
por que la otra mitad de mi vida,
ya la he malgastado así.

(Este no es mío y no está completo, "mutile" el original (Dios y la autora me perdonen) porque estos "fragmentos" son los que más me gustaron, si quieren leer el original visiten el blog de la autora http://venenoparaunahada.blogspot.com/   desafortunadamente, la autora parece haber abandonado el blog así que no sé durante cuanto tiempo más esté disponible)

Palabras que dan miedo

Hay palabras importantes que no nos importan. Las escuchamos, las entendemos o creemos entenderlas. Sabemos que son palabras fuertes, que significan algo, que para alguien significan todo pero para nosotros no significan mucho. Entonces, un día, nos encontramos estas palabras acompañadas de otra que nos es conocida, de un nombre que nos es querido, y de pronto, estas ganan un nuevo significado. De pronto entendemos todo el miedo, todo el inservible coraje, toda la inútil ira y la estúpida ignorancia que vienen en el mismo paquete. Y esas palabras, que ayer no parecían tan importantes y usábamos libremente, hoy nos provocan un miedo aterrador. Hoy no nos atrevemos a decirlas en voz alta por miedo a despertar el demonio que contienen. Son palabras que no pasan de ser un concepto conocido hasta que un día se te instalan en la casa. Se sientan a la mesa, se duerme en tu cama y amenazan con quedarse o el no irse solas. A mi nunca me asustaron estas palabras, nunca me importo realmente la palabra cáncer... hasta que un día vino acompañada de la palabra "hermana".